sábado, 13 de diciembre de 2008

Mi confrontación con la docencia

Comenzaré por comentarles que al terminar la preparatoria ingrese a la escuela de Contaduría y Administración de la UASLP en San Luis Potosí, quería ser contadora como mi padre. Estudie 2 años y medio, y por razones de una operación y recuperación me retrasé un semestre, y me desanimé tanto al grado de salirme. Debía ocuparme en algo, en ese entonces de 1985 ingrese a una escuela particular de computación (en aquel tiempo estaba de moda estudiar computación por módulos). Termine el año de estudio y me regrese a Cd. Valles, mi ciudad natal; ahí entre a otra escuela de cómputo a estudiar un programa de diseño, solo tenía dos meses cuando uno de los dueños me propuso dar clases de computación a niños de primaria en el tiempo de verano, y así comencé mi gran camino en la enseñanza.
Ese mismo verano me propuso otro grupo de nivel secundario, y dar clases a público en general, pero ya con programas de lo que ahora es Excel (Lotus123), Word (Word Perfect), Programación Basic, etc. Y me di cuenta que realmente era satisfactorio para mi persona, me sentía una persona de provecho y me daba gusto dar clases, enseñar. De ahí me invitó a dar clases a la Escuela Juventud y Patriotismo, nivel preparatoria, ya que los alumnos ya habían corrido anteriormente a 2 maestros de computación. Pues fue una experiencia realmente jamás vivida, para aquel entonces, los alumnos eran de mi edad o más grandes que yo.
Al termino de ese semestre, los directivos de ahí quedaron muy conformes con mi trabajo y los alumnos también, pero me exigí mas a mi misma y me fui a SLP a unos cursos impartidos en la Universidad de Ingeniería, de computación. En aquel entonces solo podía estudiar en la UASLP y no tenía ninguna carrera en computación ni informática.
En cuanto terminé mis cursos me interesé por un trabajo en el ramo de la computación, era para secretaria (creo de aquí partió el saber que podía realizar muchas cosas, solo cuestión de proponerme), realice mi entrevista y examen, al terminar me dijo el gerente que no podría darme el trabajo porque sabía más de lo que el necesitaba, le insistí y me ofreció estar a cargo del Departamento de Capacitación y Soporte de Software, inmediatamente acepté con un sí.
Capacitaba al personal de las empresas que adquirían los equipos de cómputo, la empresa se llamaba Práctica del Bajío. Capacité al personal de la Zona Industrial de San Luis, me enviaron en 2 ocasiones a pequeñas empresas en México, a León, Gto., a un negocio de diseño, a Tres Valles, Ver. a la fábrica MEXPAPE a capacitar a 90 trabajadores.
Realmente adquirí mucha experiencia enseñando en todos los niveles. Tengo 14 años trabajando en el CBTis 46. Entre para cubrir a un compañero pero se dio la oportunidad de poder ingresar con clave administrativa, en aquel entonces no era problema. Desde entonces he dado clase, a excepción de un año que a partir de ahí ya no dejaron que los administrativos cubrieran horas docentes, entonces tuve la oportunidad de poder subir a 30 horas docente, con las cuales ya tengo más de dos años, claro sin dejar de cubrir la Oficina de Medios y Métodos Educativos de la cual soy responsable junto con la sala audiovisual, equipos de sonido, equipos de proyección, material educativo multimedia, logística en eventos, etc. Y los sábados apoyo al Sistema Abierto S.A.E.T.I. el cual cuenta con alumnos de 18 años para adelante en las materias de computación y desarrollo motivacional.
Me siento orgullosa de impartir mis materias, de dar clases, de poder transmitir mis conocimientos, de dejar huella y aportar lo mejor de mí, generación tras generación. Es cansado y agobiante por ser grupos no menores de 45, mi voz y garganta lo recienten pero eso pasa; lo que queda es la satisfacción de haber otorgado a ese alumno parte de nosotros que le pueda ser de utilidad en su camino y proyecto de vida y no solo como algo personal sino también que le sea de utilidad para todo su entorno.
Por ello el ser docente en la EMS para mi es un gran reto, un reto muy grande que requiere de mucha disciplina pero no hablo de los alumnos, sino disciplina en uno mismo. Responsabilidad, estar actualizado, respeto en todo lo que nos rodea (plantel, alumnos, compañeros, nosotros mismos). Es un gran reto que podemos lograr y sé que muchos sin saber lo hacemos día a día.
Satisfacciones son muchas, el hecho de ver como nuestros alumnos cumplen con lo que se les encomienda clase tras clase, al término de los semestres la pregunta de los alumnos: ¿Usted nos va a dar el próximo semestre? Diga que sí. Además de asistir a las graduaciones y ver la forma en que los alumnos se despiden de sus maestros con los que más estuvieron identificados, eso compañeros es satisfacción.
Insatisfacción, pues sería el ver como algunos alumnos, gracias a Dios pocos, desperdician su tiempo y reprueban sin importarles, sin darse cuenta de la oportunidad tan importante que se les dio ocupar un lugar en el plantel que otro hubiera aprovechado mejor.

Saludos

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